¿Por qué necesitamos redefinir la confianza para la Cuarta Revolución Industrial?

Esta es una traducción del artículo publicado el 20 de diciembre de 2019, por Noa Gafni, en el sitio del World Economic Forum (ver referencia).

  • La confianza es fundamental para comprometerse con el proceso político y, a menudo, es mayor en las democracias más estables.
  • La confianza en las instituciones, los medios y las ideas sociales es actualmente baja.
  • En la Cuarta Revolución Industrial, necesitamos confianza para salvar las divisiones entre tribus, culturas y sistemas; desde redes peer-to-peer hasta estructuras de arriba hacia abajo.

La confianza se puede definir como «un conjunto de expectativas socialmente aprendidas y socialmente confirmadas que las personas tienen entre sí, de las organizaciones e instituciones en las que viven, y de los sistemas sociales naturales y morales [sistemas] que establecen los entendimientos fundamentales de sus vive

Hoy en día, la confianza es desconcertantemente baja. Hollywood se ha volcado por el movimiento #MeToo y la caída de Harvey Weinstein; desde Fox News hasta Facebook, los medios están bajo fuego por noticias falsas y burbujas de filtro; y el ascenso de Trump, Brexit y otros movimientos nacionalistas están destacando la polarización política. Pueden parecer problemas no relacionados, pero todos son parte de una corriente subterránea más grande.

Los investigadores han señalado el importante papel que juega la confianza en la salud de la democracia. La confianza ha sido identificada como un componente crucial de la «orientación política”: la voluntad de participar en el proceso político. Históricamente, ha sido alto en democracias estables. La investigación muestra un vínculo entre democracia y confianza, uno que también está interconectado con la satisfacción con la vida.

Deberíamos estar profundamente preocupados por el nexo CONFIANZA-DEMOCRACIA-SATISFACCIÓN con la vida, particularmente cuando se trata de los jóvenes. Los adolescentes creen que la sociedad es injusta y que no todos tienen las mismas oportunidades para tener éxito. La satisfacción vital de los jóvenes entre 11 y 15 años ha disminuido. Los jóvenes muestran niveles más bajos de confianza en la política y los negocios y estas cifras están disminuyendo. Estamos viendo el surgimiento de la desilusión generacional, una cohorte de jóvenes que han sido decepcionados por el sistema y son cada vez más hostiles hacia él.

¿En qué países la confianza en el gobierno es más alta y más baja?

En un estudio de Pew Research (Think millennials have it tough? For ‘Generation K’, life is even harsher, “¿Crees que los millennials lo tienen difícil? Para la Generación K, la vida es aún más dura”), los encuestados en casi la mitad de los países encuestados creen que hoy están peor que hace 50 años. Para las personas que tenían menos educación, la respuesta se sesgó más. Los jóvenes, en particular, están preocupados: casi cuatro de cada cinco se preocupan por encontrar un trabajo. Esto no es sorprendente: los trabajadores poco calificados, particularmente en las economías avanzadas, pero cada vez más en las economías emergentes, se han quedado atrás a medida que los trabajos se trasladan al extranjero o se pierden en robots.

Los jóvenes también están profundamente preocupados por el estado actual de la política. La Encuesta Millennials Deloitte 2018 mostró que los millennials y la Generación Z creen que los líderes políticos están teniendo un impacto más negativo que positivo. Solo un tercio cree que la situación social y política general de sus países mejorará, y otro tercio predice que las cosas empeorarán.

Es un momento confuso y complicado. Necesitamos pensar críticamente y participar de manera proactiva para evitar alienar a toda una generación. Pero aún podemos ver esto como una oportunidad. ¿Qué pasa si la confianza no estaba en declive sino en transición?

La confianza ha evolucionado con el tiempo, y su vínculo con los avances tecnológicos sigue siendo claro. Trust (Confianza) 1.0 era tradicionalmente interpersonal: vivíamos en pequeñas comunidades y manteníamos relaciones cercanas y directas. El número de Dunbar, que sugiere que el cerebro humano puede procesar efectivamente alrededor de 150 relaciones interpersonales, ha sido citado durante mucho tiempo como la razón por la que vivimos en pequeñas comunidades. La confianza en ese momento estaba centrada en pueblos, tribu y otras redes locales. La gente confiaba en su propio grupo y se mostraba escéptica ante los extraños.

Durante la Revolución Industrial, nos mudamos a comunidades más grandes, donde ya no podíamos mantener relaciones directas con un pequeño grupo de personas. Las ciudades crecieron formalizando sistemas. Confianza 2.0 se convirtió en institucional. Las corporaciones, los gobiernos e incluso las escuelas se convirtieron en estructuras rígidas para ayudar a generar confianza y mantener la cohesión social mientras navegábamos la vida en grupos más grandes.

Con el auge de la informática personal, Confianza 3.0 se centró en las personas. La gente comenzó a eludir las instituciones tradicionales conectándose directamente entre sí a través de redes y mercados descentralizados. Las personas publicaron sus opiniones en blogs y redes sociales, financiaron nuevos productos y se unieron a la economía colaborativa. Eludieron instituciones y expertos, confiando en cambio en la sabiduría de las multitudes. Se desarrollaron nuevos poderes para la confianza, como calificaciones y reseñas. Estos poderes tecnológicos permitieron a las personas confiar entre sí sin conocerse personalmente y eludir las instituciones tradicionales en favor de la «sabiduría de las multitudes».

Niveles de confianza en las empresas que poseen datos personales

Ahora, con la Cuarta Revolución Industrial en marcha, el modelo de confianza debe evolucionar una vez más. En un entorno complejo y en constante cambio, necesitamos un nuevo modelo, Confianza 4.0, que construya un puente entre tribus, culturas y sistemas; desde redes peer-to-peer hasta estructuras de arriba hacia abajo. Necesitamos hacer espacio para lo interpersonal, para las instituciones y los individuos; necesitamos construir una confianza interdependiente, creando una relación multidimensional entre los diferentes interesados. Confianza 4.0 permite que los sistemas existentes y emergentes trabajen juntos.

Desde empleados descontentos hasta ciudadanos privados de sus derechos, hay trabajo por hacer. Hay una serie de razones por las cuales la confianza ha disminuido, desde los factores sociales hasta los tecnológicos. Esta falta de confianza es motivo de preocupación, particularmente debido a su efecto dominó en la democracia y su efecto desproporcionado en los jóvenes. Sin embargo, podemos ver esto como una oportunidad. Si podemos redefinir la confianza, podemos construir un nuevo modelo, creando el tipo de futuro en el que los jóvenes puedan creer.

Referencias:

 

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